Diseño y construcción
Trident Marine construyó el Challenger 35 con un casco y cubierta de fibra de vidrio maciza, con timón adosado y una quilla corrida que lleva lastre de hierro. Comparte su molde de casco con el Warrior 35, un diseño anterior de bañera central del mismo astillero, aunque los dos barcos se separan en la cubierta y el interior; comparten el molde del casco pero tienen cubiertas e interiores distintos. Una variante posterior con timonera, el Voyager 35, siguió la misma plataforma básica. La carroza tiene una forma angular muy tradicional, y la bañera es grande y se trabaja con caña de gobierno en lugar de rueda. Con una manga de 10 pies y 6 pulgadas y un calado de 5 pies, tiene suficiente manga para volumen bajo cubierta, pero tan poco calado que permite entrar en puertos poco profundos. Yachting Monthly consideró que su construcción y acabados eran sencillos, lo que se interpreta como honestidad de propósito más que como omisión. (1)
Aparejo y maniobra
El Challenger 35 es un sloop a tope de palo con un plano de vela modesto —aproximadamente 435 pies cuadrados de superficie frente a ese desplazamiento de 14.950 libras, lo que representa una relación superficie vélica-desplazamiento de solo 11,5—. Esta cifra explica por qué necesita una brisa fresca para arrancar, y con poco viento, navegar a motor es la respuesta práctica. Con una relación lastre-desplazamiento de 34,1 en una quilla corrida, se beneficia de tomar rizos pronto para mantenerse adrizado con una brisa moderada. Su relación desplazamiento/eslora de 376 lo sitúa firmemente en la categoría de ultrapesado, y su comportamiento en navegación es predecible y aceptable para una tripulación experimentada; un coeficiente de confort de 35,1 lo sitúa junto a un crucero oceánico moderado. Un coeficiente de vuelco de 1,7 lo califica como un candidato más seguro para travesías oceánicas que un barco con un valor superior a 2,0. Tanto los Warrior como los Challenger sobresalen con mal tiempo; en condiciones de calma, la quilla corrida y el aparejo pequeño ofrecen una navegación poco exigente pero poco emocionante. (1)
Accommodations
Bajo cubierta, el Challenger 35 ofrece un interior abierto y luminoso con un gran atractivo. Yachting Monthly elogió el interior abierto y luminoso, la buena cocina y los espaciosos aseos a medio barco. Nominalmente cuenta con siete plazas para dormir, pero el "doble" de popa es más bien una litera individual grande y los sofás del salón realmente solo sirven para dos personas; el conteo es generoso sobre el papel, pero realista en el uso. La carroza angulosa y las grandes ventanas mantienen la cabina luminosa, y la distribución con bañera a popa sitúa el puesto de mando cerca del tambucho. Para un velero de 35 pies de su época de construcción, ofrece un volumen que los navegantes de altura han valorado siempre, sacrificando velocidad a cambio de habitabilidad y estabilidad.
El veredicto
El Challenger 35 es un crucero de desplazamiento pesado sencillo que exige poco a su tripulación y recompensa a quienes valoran la comodidad y la seguridad por encima del ritmo. Es popular entre los navegantes de altura que priorizan la navegabilidad, y su casco compartido con el Warrior 35 demuestra una forma Primrose probada. Su construcción sencilla es fácil de entender y mantener, aunque no sea lujosa. El rendimiento con vientos flojos es su claro punto débil, y el número de literas sobreestima la capacidad real para dormir.
Pros
- Desplazamiento ultrapesado y coeficiente de vuelco de 1,7 ideal para travesías de altura
- Interior amplio y luminoso con buena cocina y aseos a medio barco
- Movimiento predecible y poco exigente con mar de fondo
Cons
- Necesita viento fuerte para navegar bien; el viento ligero obliga a usar el motor
- La afirmación de siete plazas subestima el espacio útil para dormir
- El modesto aparejo y la quilla corrida se traducen en un rendimiento poco emocionante en condiciones de calma








